"Y Alicia pregunto: ¿Cuánto tiempo es
para siempre?
Y la respuesta del conejo blanco
fue: A veces, solo un segundo".
Un segundo una insignificante
porción de tiempo que ya no controla cada latir, cada gritar, cada respirar,
cada suspirar...cada pensar de un lobo que dejo de cantar.
Es ahora en la desesperación que
rodea los pasos en su oscuro camino... que el lobo vuelve a mirar al cielo
sabiendo que otra noche más la luna llena provocará el eco sordo del canto de
su voz...
Y aunque el lobo olvido cantar a la
noche… aún recuerda la caricia de su luz sobre sus pasos en las noches más
oscuras cuando aún cantaba a la luna… cuando aún aullaba a sus sueños... pero
ya está hastiado de aullar a la sorda noche… el lobo elude jugar a sus juegos
un segundo más durante cada respirar.

