Solo soy mis letras... no tengo otra cosa que mis letras... sin ellas... no habría nada... volvería a la mirada de las mil yardas... volvería a vestir la coraza... volvería a ser Nemo... volvería a sentir el gélido tacto de los barrotes de la dorada jaula que encierra el alma... volvería a escuchar el eco del silencio tras el grito desesperado... volvería a ser el lobo gris que volvió al cuento... para decepcionarse de nuevo al volver a ver que las princesas azules nunca se fijan en el lobo... volvería a la frías y adictivas dosis que coartan el sueño...
Pero cada día... el latir a destiempo de este corazón tintero recuerda que el lobo dictó las reglas... que agarró a la vida con sus colmillos... que marcó su camino... que se olvidó de la luna... que se olvidó de las princesas azules del cuento... que comenzó a verter tinta... que comenzó a marcar su tiempo... que comenzó a escribir su sueño fuera del cuento.
Pero cada día... el latir a destiempo de este corazón tintero recuerda que el lobo dictó las reglas... que agarró a la vida con sus colmillos... que marcó su camino... que se olvidó de la luna... que se olvidó de las princesas azules del cuento... que comenzó a verter tinta... que comenzó a marcar su tiempo... que comenzó a escribir su sueño fuera del cuento.
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